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martes, 8 de septiembre de 2020

Planificar es una solución

       Esta publicación está basada en nuestra propia experiencia, y tiene como finalidad explicar algunos procedimientos, ampliando el panorama a quienes se inician en las tareas relacionadas a la producción en huertas, viveros, jardines, granjas, etc. 

     Ya son muchos años que disfrutamos de la experiencia de cultivar diferentes plantas ornamentales, de jardines, nuestras hortalizas, criar animales, y vivir en un ambiente saludable, en una ciudad con aire de campo.  Y vinculado a nuestra actividad, hemos atendido consultas de personas que se iniciaban en este aspecto.

     Esto nos ha permitido desarrollar estrategias y métodos para mejorar el rendimiento de nuestro trabajo y estar en condiciones para aconsejarlos.

    Si bien muchos de los que están leyendo tendrán sus propios recuerdos de experiencias del campo que vienen de la niñez, con familiares (generalmente de los abuelos), lo que suele suceder es que  guardamos selectivamente esos recuerdos, y generalmente no recordamos detalles, y todo nos parece que siempre fue muy fácil, por ejemplo nos ha pasado que cuando criábamos conejos, la gente que se acercaba a consultar reflexionaba: “¿cómo hacía mi abuelo…? no tenía problemas con las conejas y sacaba muchas crías…” 

     Recordamos que en verano, en la casita de las sierras, el abuelo preparaba la tierra ni bien llegaban para la vacaciones y en pocos días se servía sus ensaladitas con radichetas de su propia cosecha.  Parecía que el tiempo era muy corto y que todo resultaba muy sencillo.

      Lo que no se veía y es un error muy frecuente: la improvisación, cuando no se considera importante la planificación de las actividades, la preparación que requiere cada hecho que implica el desarrollo de la huerta, la cría de animales, la producción de huevos, etc. Seguramente el abuelo llevaba el cálculo exacto de cada cosa.

     Algo que ayuda a organizar la producción son los registros, tener un cuaderno, hacer una planilla, una agenda.  Utilizar programas de computadora que permitan establecer y visualizar el tiempo que se necesita para cada actividad con el fin de ordenarla.  Prepararnos para cada acontecimiento.

Algunos ejemplos

     Los conejos: sabemos que, si le damos servicio a una coneja, tenemos que calcular el tiempo (entre 28 y 31 días) para el parto y antes que sea la fecha, tendremos que haber colocado el nido en su jaula para que la coneja se saque el pelo con anticipación y pueda darle a su cría las condiciones para sobrevivir. 

     Si nos olvidamos de colocarle el nido, lo que ocurrirá es que la coneja cuando sea el momento, siguiendo con su reloj biológico, se sacará el pelo igual, parirá y las crías probablemente morirán.

      Las gallinas: si no tenemos preparado un lugar apropiado y al gusto de las gallinas, ellas van a elegir dónde poner los huevos, y con suerte no vayan a elegir un árbol, ¡cómo nos pasó una vez! Hubo que rastrear la gallina porque cantaba y no la encontrábamos, y la vimos bajar del árbol que ella había elegido. ¡Menos mal que fue a tiempo!  ¿se imaginan si incubaba los huevos en el árbol?

   


     En ese caso lo que se debe planificar es el gallinero, entre otras cosas: el tamaño, el cerramiento, la ventilación si está cerrado, la ubicación para el verano, que no tenga demasiado calor, o en invierno que no tengan corriente de aire, o frío.

    Las semillas: cuando hacemos la huerta, un recurso recomendable es juntar semillas propias, para autoabastecernos y en la siguiente temporada tener semillas orgánicas, y frescas. 

    En este caso el procedimiento debe ser muy cuidadoso, sobre todo en el secado de las semillas y lo principal: el rotulado de los recipientes, todos deben tener el nombre de las semillas y la fecha de la recolección. Para que antes del momento de sembrar, resulte sencillo saber que semillas tenemos, y cuáles nos falta conseguir.  


           

     La huerta: es recomendable marcar con carteles los almácigos, para saber qué tenemos sembrado y como, generalmente, no se siembra todo en un solo día, poder continuar con el trabajo sin repetir los cultivos y seguir un esquema de siembra asociando, por ejemplo, verduras de hoja con las que son de raíz. En ese caso también se puede seguir un calendario lunar para elegir los días de siembra.

    Puede ser que suene raro para algunas personas, pero es imprescindible tomarse un momento para diseñar nuestro plan de trabajo, sobre todo si trabajamos en equipo.

    En algunos casos, tal vez, sea necesario recurrir al asesoramiento de alguien con más experiencia, o profesionales que nos ayuden a poner en marcha nuestros planes, o supervisando el proyecto. 

   Lo importante es no dejar de lado nuestros sueños y ponerse manos a la obra. En este momento en el hemisferio sur asoma la primavera y nos va acompañando con temperaturas más favorables para este tipo de emprendimiento.


María Cristina Stete

www.viveromedialunita.com.ar


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