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domingo, 9 de agosto de 2020

El ánimo



El ánimo es una energía que tenemos que acumular para dar los grandes pasos en nuestra vida.
Sabemos que a los que le falta no pueden darlo y uno no puede ir a un supermercado y comprar dos kilos.

Por lo tanto, un día, dimos el gran paso.

Quisiera hacer una breve presentación de nuestra experiencia.
     Pasamos a una existencia mayormente desconocida, aunque conociendo absolutamente donde desarrollábamos nuestra vida, lo dimos porque era preferible lo desconocido a la certeza de lo no querido.
     Y ahí uno aprende que, si no tiene una gallina y un gallo jamás tendrá pollitos, que las plantas no se siembran solas y que la tierra requiere del más importante instrumento de tortura conocido por la humanidad que es LA PALA.

Así comenzamos a transcurrir nuestra nueva normalidad

     Allí las listas se escriben en papeles con longitudes kilométricas, las tareas se acumulan con una velocidad inversamente proporcional a las energías que uno tiene para cumplirlas, pero como la necesidad tiene cara de hereje, o se lleva dinero o se lleva trabajo...
     Intentamos compatibilizar ambos recursos, pero donde uno necesita agua, tiene que llevar cañerías, para lo cual tiene que hacer zanjas y colocar caños, pero uno hace el trabajo y la recompensa es la recarga de ánimo.
     Nos mudamos con el impulso y las listas creadas en la ciudad, aunque no estamos en el campo, en 12 mil metros cuadrados no había nada más que una casa vieja estilo campo, mucho pasto alto que invadía cada rincón, y cada espacio recorrido sugería una idea de las que habíamos estado soñando antes de llegar, pero pendientes de realización.
     Teníamos mucha información, reunida con anterioridad (no había Internet) algunos libros o revistas sobre cultivar, criar animales, tener parque, jardinería, etc. 

Pero la visión de la actualidad y nuestra realidad no estaba representada.

   Vinimos de vivir en una casa en la ciudad, con todos los servicios y cuando llegamos, no había ni agua, solucionado con el apoyo de unos buenos vecinos hasta que tuvimos conexión del agua corriente, ya teníamos luz, porque la habíamos pedido con tiempo, beneficios de estar viviendo como en el campo, pero con ventajas de la ciudad; nos fuimos acostumbrando a las actividades de mantenimiento, a levantarnos temprano en verano, a las siestas y a amanecer más tarde en invierno.
     Nunca se termina, también aprendimos que se puede vivir así, sin tener el pasto perfecto, los árboles sin podar o con “listas para los días de lluvia”.
     Fuimos implementando algunas de nuestras ideas, retomamos la cría de peces, eso ya estaba probado y desarrollado con anterioridad, pero nos faltaban instalaciones, acá el terrenito superó nuestras expectativas, antes criábamos en peceras, acá lo hacíamos en peceras y en piletas, al comienzo utilizamos piletas de lona recicladas, luego construimos piletas de material y posteriormente hicimos nuestra matriz para piletas de fibra de vidrio, tarea de un amigo que se sumó al proyecto de piletas para peces.
      Vimos cómo nuestros hijos disfrutaban cada segundo, como andar en bicicleta y ¡descubrir los eventos y seres de la naturaleza a cada paso, tener muchos árboles donde descansar a la sombra, leer o estudiar, armar la carpa para el camping en nuestro propio parque, conocer sapos, bichos bolita y caracoles! ¡Y olvidarse de repasar a cada rato los pisos! Yo seguía trabajando en la ciudad de Buenos Aires y la granja en Marcos Paz la atendíamos mi esposo y yo, con la colaboración de los chicos, que aprendían nuevas responsabilidades.
     Criamos un cordero su nombre era Peter, lo trajimos en el auto que teníamos entonces, cuando lo soltamos, fue una fiesta para él, corría por todas partes, se fue acostumbrando a nosotros y respondía a nuestro llamado, pero se comía todo, lo que debía y lo que no debía, los frutales, las plantas del jardín, y les robaba el maíz a las gallinas. Hasta que lo tuvimos que vender (para padre, no parrilla) a una hermosa familia que lo quería para criar.
     Trajimos una ternera en un Fiat 147, criamos cientos de gallinas, miles de pollitos, miles de codornices, cientos de patos, cientos de conejos grandes y enanos para mascotas, faisanes, pavos, aprendimos a utilizar y sacar las aves con incubadora, criamos hámsteres, cobayos, ratones de colores, ratas blancas y americanas, nos familiarizamos con hermosas especies que criábamos para mascotas.  Miles de peces de agua fría, tropicales, hemos recibido cientos de chicos a quienes les ofrecimos visita guiada al criadero de peces y hemos compartido la maravillosa experiencia de ver en diferentes etapas la evolución de los peces, después de tantos años, varios de esos niños hoy son adultos y ¡nos han reconocido en algún encuentro casual en la calle, eso nos ha emocionado mucho!
     Pasamos por muchas adversidades, enfrentamos muchos cambios, y sobre todo aprendimos con diversas experiencias, buenas, muchísimas, regulares, muchísimas, algunas malas (cayeron árboles en lugares inesperados e inconvenientes), otras malísimas (nos robaron la vaca) pero crecimos, maduramos con cada una y fuimos mejorando técnicas, perfeccionando métodos casi diplomándonos.
     Iban pasando los años, 1999 llegó Internet, comenzamos a compartir nuestros conocimientos a través de cursos hacia todo el mundo. Queríamos que a otros les resultara más fácil vivir esta maravillosa experiencia.
      Volvimos a hacer huerta, tantas veces lo seguiremos haciendo, esta pasión no se termina. Iniciamos nuestro criadero de lombrices, obviamente reciclando todo tipo de estiércol, hojas y residuos orgánicos, para abastecernos con humus, como abono para nuestras plantas.

     Dejé de trabajar en la Ciudad de Buenos Aires, para dedicarme de lleno a nuestro emprendimiento. Ya requería más dedicación amplia de ambos.

     Estudiamos y aprendimos mucho sobre las nuevas tecnologías, tuvimos varios sitios en Internet: el primero, que lo mandamos a hacer, fue Peces y Mascotas, nos preparamos para desarrollar nuestros propios sitios web, otro emprendimiento que ya contaba con la ayuda especializada de nuestros hijos, fue dedicarnos al diseño y administración de proyectos en la red.  Hicimos varias páginas: de conejitos, otra que era un portal para criadores de animales, fui petsqueen, hasta que una situación límite nos golpeó muy fuerte.

     Fue cuando dejamos de criar animales.
     Salimos de esa situación cuando conocimos a una persona que nos introdujo al mundo de los cactus y nos acompañó a descubrir el mundo de las plantas carnívoras.  
Cuando uno aprende a abrirse al aprendizaje con tesón y humildad, siempre aparece “EL MAESTRO”.
     Eso nos conectó nuevamente con la vida.

     A raíz del contacto con el resto del mundo, (cursos por Internet) conocimos mucha gente que como hobby cultivaba especies de plantas carnívoras impactantes, las fuimos incorporando a través del intercambio de semillas a nuestro “Vivero”. Al mismo tiempo recuperamos la huerta orgánica.
     Nuestra característica fue, es y será hacer cosas innovadoras, nos especializamos en el cultivo de plantas carnívoras. Cultivamos más de 300 especies, todas en nuestro vivero (casi digo criadero) es que la interacción que tienen esas plantas es casi como una mascota… se alimentan de pequeños insectos (moscas, mosquitos, bichos bolita, mosca dragón, arañas, etc.) eso será tema de otra publicación…
     Con el paso del tiempo, fuimos agregando nuevas especies para el jardín, para los parques.
     Hoy tenemos bulbosas, rizomas, suculentas, cactus, y desarrollamos variedades en distintas presentaciones para poder lucirlas en todos los rincones de sus hogares, oficinas, escuelas, negocios etc.
     Además de los tomates de colores, el ajo elefante y algunas aromáticas.
     Compartimos nuestra experiencia a través de capacitaciones, con jornadas personalizadas, ya que no es para todos igual, no todos necesitan aprender lo mismo, ni tienen los mismos tiempos.
     Construimos nuestros invernáculos, instalamos las conejeras, aprendimos a alambrar, a hacer mesas, a hacer puertas, en fín nuestra experiencia tomó dimensiones insospechadas para nosotros.
     Expandimos nuestro trabajo en Internet haciendo sitios para clientes.
     Desarrollamos nuestra propia aplicación Android para celular, eso nos permite estar cada vez más cerca de todos.
     Ofrecemos servicios, además de las plantas que producimos con esmero para llegar a todos con productos de destacada calidad.

Somos gente como ud. con su familia, en su juventud o su la segunda adolescencia (más de 50).

  • Queremos dejar un mensaje
  • No es fácil pero se puede,
  • No lo sabemos hacer hasta que nos capacitamos,
  • No lo tenemos hasta que lo hacemos,
  • Preguntar abre puertas,
  • Siempre aparece un experto que nos ayuda,
  • La buena gente también existe, sólo hay que cuidarse de la mala,
  • Las cosas imposibles, aparecen cuando nosotros decidimos que lo son,
  • Las cosas difíciles aparecen sin invitación.


Hoy Internet nos da todas las respuestas que hace 20 años había que buscar en la biblioteca únicamente, hoy nos capacitamos, nos conectamos con el mundo y en la mayoría de los casos en forma casi gratuita o de bajo costo.

Recuerden que pueden acceder a las publicaciones desde la app gratuita, desde Google Play Store o desde nuestro sitio web.

María Cristina Stete