Lo mas visto

domingo, 12 de julio de 2020

Recalculando 2

     Todo comienza con una idea, en una conversación familiar surge el tema de vivir en contacto con la naturaleza, volver a la tierra, cambiar nuestros hábitos por hábitos más saludables para la familia, y sobre todo preparar ese bienestar para brindar una nueva calidad de vida a los más chicos y a los más grandes.  Cómo hacer el cambio, cómo llegar preparados para la transformación, es el punto que necesita más dedicación.



     Los caminos de vuelta siempre son más costosos que los de ida.

     Probablemente hemos notado que nuestra zona de confort, no era tan confortable como lo habíamos visto hasta hace 100 días, comenzamos a sentir que hay necesidades que ya no pueden ser postergadas y decidimos poner manos a la obra. Decíamos el fin de semana lo empiezo, pero estábamos cansados o simplemente encontramos otra actividad más urgente.

     Todos intentamos sembrar en macetas, en balcones, en tacitas de café, vasitos de yogur, ocurre que la tierra nos llama, nos grita.

     En general las semillas de tomate son las candidatas iniciales; las semillas brotaron, pero… el resultado no fue exitoso, por distintos motivos no llegaron a tener cosecha de tomates de esa siembra. Sin embargo, insistimos. “No puede ser que yo no pueda”.  Todos hemos pasado experiencias similares, y este comentario les resultará familiar.

     Alguna vez nos dijeron: “qué lindo es vivir en el campo” “tienen sombra de árboles, pájaros que los acompañan durante el día, ven los atardeceres, los amaneceres y de noche pueden disfrutar de las estrellas…” “qué fácil es todo para ustedes”, en realidad esas reflexiones son ciertas, pero no exactas, todo no fue fácil.

     Las primeras veces que sembramos no tuvimos cosechas exitosas, aprender los tiempos del campo, lleva tiempo, aunque estamos en la ciudad, establecer los espacios más convenientes para nuestro proyecto, conocer los valores de la tierra, las necesidades de las plantas que queríamos tener en la huerta, los cuidados de los animales, las diferencias entre un huevo de granja y un huevo de campo de nuestras gallinas se aprende en el primer gallinero.

¿Por dónde se empieza? 
¿Cómo pongo en marcha un proyecto?
¿Qué implica un cambio trascendente?
¿Cómo evito fracasar?
¿Estaré preparado para comandar un cambio importante para mi familia?
¿De qué voy a vivir?
¿Dónde vamos a vivir?
¿Qué pierdo si no cambio, y qué puedo perder si me arriesgo?

     La lista de dudas, preguntas, miedos, inseguridades puede medir un kilómetro, todos lo pasamos, todos tenemos la misma lista, pero algunos dan el paso y otros no.

     Generalmente alguien que no está preparado considera averiguar el valor de la propiedad cómo factor relevante.  Cuando la conveniencia no es saber dónde me mudo, si no para qué lo hago, o sea el punto cero es el objetivo, no el costo.  Si el proyecto no me indica hacia dónde voy, mal me puede decir cuánto me va a costar el viaje.

 Por lo tanto, establecer “QUÉ” QUIERO HACER, “QUÉ PUEDO HACER” es lo PRIMERO.

Continuará…