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domingo, 26 de julio de 2020

Ni emprendimiento productivo, ni coleccionista...?


     Es frecuente escuchar la frase “siempre quise hacer esto…” o recibir un correo electrónico de personas que nos escriben: “busco toda la información del negocio de los cactus, de las plantas carnívoras, de los plantines…” cómo si fuera suficiente contar con la información para llevar adelante un negocio.
     Es indudable que una buena investigación puede aportar la información que nos deje conformes y con el estímulo suficiente para comenzar, seguir pautas básicas para diseñar un proyecto suele estar impulsado por ideas de deseos postergados o sueños de juventud. Dicho esto, porque muchas veces el momento de iniciar esta actividad viene como desenlace de haberse jubilado, quedarse sin trabajo sorpresivamente o como ocurre actualmente con una cuarentena obligada que nos mantiene en casa.
     Probablemente toda la información reunida sea bastante ampliatoria para aquellos que no tenían ni idea cómo empezar, y puedan seguir las pautas descargadas de los múltiples sitios que hay en Internet.
     Muchos de esos sitios están escritos sin ninguna base práctica, otros son muy básicos, otros orientativos y otros muy técnicos. 
     Lo más importante en estos casos es identificar el origen de ese material, estableciendo una clasificación de los contenidos, ya que no será lo mismo el contenido proveniente de una universidad, de entidades educativas, organismos de renombre, de empresas que tengan presencia en el mercado, ni de otros países o continentes. Considerando si se corresponde con la escala que el emprendedor decide darle a la producción.

  Esta es la conocida historia del NI… NI…

     Entonces, hay quienes comienzan poniendo en marcha el proyecto, por ej. el de hacer plantitas para vender, basado en que “Tenemos mano verde” y que todo lo que hacemos en casa nos sale bien, nos hacemos coleccionistas, multiplicamos muchas plantas, de nuestras plantas del jardín o recurrimos a los gajos regalados que brotaron y están fabulosos. Los más audaces compran y siembran semillas.  Generalmente todo esto ocurre en primavera/verano, y nos entusiasmamos por el éxito!  Y como resultado tenemos plantas por todos lados, en macetas grandes, chicas, latas, vasitos de yogur, y muchas otras opciones que vimos en Facebook, o Youtube.  Fuimos regalando plantas a nuestros familiares y amigos, vendimos algunas, pero seguimos teniendo más plantas de las que en realidad queríamos, se empieza a tornar problemático.
   ¿Por qué? ¿Si me va muy bien?

     El tema es que Ni somos coleccionistas Ni somos productores. Ese tema es el que debemos decidir al inicio del proyecto.

“PA CHICO ES GRANDE Y PA GRANDE ES CHICO”

     La mayoría de las veces no tenemos claro las escalas productivas, ni tenemos clara la escala de compra de insumos. La escala de compra tiene correlación con el precio de los insumos. Por ej. si yo quiero producir cactus en maceta 6, puedo pensar en comprar 30 macetas, y ¿quién me las vende?  Respuesta: Cualquier pequeño vivero de atención al público.
¿Y las otras medidas de macetas?

     No puedo recurrir a un mayorista, que solamente vende macetas en caja y cada caja de macetas 6 contiene 1.600 unidades. Y mucho menos podré recurrir a un fabricante, que de ninguna manera va a venderme menos de 50.000 o 100.000 unidades por modelo. ¿Y las macetas 8, 9, 10, 12, etc.?
     Si decidimos comprar semillas, podemos comprar un sobre, pero si queremos producir, se debe comprar a escala comercial, las semillas se compran por kilo o por miles.
     Las primeras macetitas las haríamos juntando un poquito de tierra del jardín, pero para llenar miles de macetas, haríamos una excavación como para estación de subte, o tendremos que comprar la tierra por camión, pero como las plantas de calidad se producen en sustrato y no en tierra sola, tendremos que comprar además un camión de arena, de turba, de resaca, de abono, de perlita, etc.
     ¿Y dónde se guarda todo eso si llueve? Se necesita un invernadero y un galpón.
     Si el objetivo son las 30 macetitas, todo eso es innecesario, solo que antes de comenzar hay que tener la decisión tomada y los objetivos claros.

     Porque no existe un nexo entre “comienzo de a poquito y luego paso a escala comercial”
     En general hacer toda la experiencia es muy didáctica pero extremadamente cara.

Esta es LA COLISIÓN DEL EMPRENDEDOR CONTRA LA REALIDAD.

     Tenemos mucha experiencia y a veces nos sorprende el facilismo de los comunicadores, y el pesimismo de algunos emprendedores.
No digamos: “el lunes empiezo la dieta”, “el martes hago la huerta”, “el viernes soy productor” porque las cosas no son tan fáciles, pero tampoco imposibles.

     Un proyecto bien construido nos demuestra que las cosas llevan tiempo, llevan dinero, llevan escala.  Y que el facilismo o la depresión no tienen mucho que ver con la realidad.

     Aquí el mejor consejo que podemos dar, en lugar de empezar a hacer cosas, preparan unos mates, se sientan debajo de un árbol, condición indiscutible para pensar, y con hoja y lápiz en mano escriben las respuestas a las siguientes preguntas:

¿QUÉ?
¿CÓMO?
¿CUÁNDO?
¿DÓNDE?

Que a su vez nos conduce a
¿CUÁNTO?
¿CON QUÉ?
¿A QUIÉN?

Continuará…

María Cristina Stete
www.viveromedialunita.com.ar